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Un precioso recuerdo.

Esta puñetera pandemia, me tiene cada día con las lagrimas esperando mojar mis mejillas, no porque me encuentre deprimido, los motivos son muy variados aunque ni yo mismo entiendo que me produce llorar por cualquier noticia buena o mala o cualquier película o documental. No se si los psicólogos tienen alguna explicación...

Hoy sin ir más lejos, me he encontrado con esta foto de cuando  nació mi hijo David, era Navidad y aún se ven las figuras de un portal sobre el amplificador del mueble y al ver esta foto me he trasladado a ese día como si fuera hoy mismo y todos los sentimientos se me agolpaban y sin saber porque, lloraba desconsolado...

La foto no es nada triste ni me recuerda a ningún momento triste de aquellos días, por eso no entiendo muy bien el porque se producen esos sentimientos tan encontrados con la realidad, pero si sé, es que algo dentro de mi empezó a cambiar desde que empezó la pandemia y lejos de ir mejorando con el tiempo se está empeorando... 

La verdad es que al encontrar hoy esta foto, aparte de las primeras lagrimas, todo ha sido maravilloso al recordar este renacuajo que tanta felicidad me trajo, en brazos de su madre. Me ha hecho volver a ese día en que quiso adelantarse al nacimiento hasta el punto de que a su abuelo Juan y a mi nos costaba creer que la madre estuviera de parto y solo nos convencimos cuando lo teníamos en brazo.

Así que quiero terminar con esta entrada con lo mejor que me ha traído este recuerdo...que la vida tiene momentos maravillosos...
salir, 
Autor:  

Tres sonrisas inigualables...

Ya estamos entrando en estas fechas de celebraciones donde los sentimientos se ponen a flor de piel...
las lágrimas se hacen fáciles cuando pensamos en esos seres queridos que ya no están con nosotros,
o estando aún en la tierra, no podemos tenerlo cerca en estos días.

Pero incluso en esas circunstancias, no podemos dejar paso al sentimiento de tristeza y por supuesto,
no podemos dejar la puerta abierta a esa zarigüeya en que se convierte la depresión y acecha en cada rincón de nuestra alma para saltar sobre nosotros.

Con los seres queridos a nuestro lado o sin ellos, es una buena época del año que esta terminando,
para hacer un ejercicio mental de voluntad positiva de las cosas buenas que nos ha regalado la vida.

A mi personalmente, me ha regalado tres hijos que con sus permanentes sonrisas, hacen de mi vida un mundo diferente, pues aunque no los veo mucho, sus rostros en fotografías se me quedan iluminando mi alma como pequeñas luciérnagas que no se apagan con el paso del tiempo...

Al escribir la palabra luciérnaga, me llega a la memoria lo que escribí en este blog en Navidad de 2010 y que se titula, Luciérnagas de Navidad y aprovecho para dejarles el enlace...

Estoy seguro que en cada uno de nosotros existen esas luciérnagas, esas sonrisas y esas llamas de vida que tenemos que rescatar del olvido y darle una nueva luz que iluminen lo más profundo de nuestros corazones.

Solo las personas que tienen hijos, pueden comprender lo que es para un padre ver a los suyos unidos por una sonrisa común y poder comprobar que en cada momento de sus vidas en los que están juntos, sus rostros son el icono de la felicidad...en cualquier fotografía que los veo juntos, están siempre sonriendo y concretamente en estas fechas, es el mejor regalo que me deja la Navidad, con esas tres sonrisas...

Les deseo a todos una Feliz Navidad y que tengan este maravilloso regalo que yo tengo...